Ir al contenido principal

J. Krishnamurti, sobre la distracción


-Todo pensamiento que os viene representa algún interés. No le llaméis distracción ni lo condenéis: seguidlo completamente, plenamente.

-Cuando la distracción ha sido comprendida del todo, esa particular distracción se ha ido.

-Deseáis concentraros en lo que se esta diciendo, y vuestra mente divaga hacia lo que un amigo dijo anoche. A este conflicto le llamáis distracción

-Pero si comprendéis lo que causa la distracción, no hay necesidad de procurar concentrarse: cualquier cosa que hacéis es concentración. El problema, pues, no es la divagación, sino por qué la mente divaga. Cuando la mente divaga y se aleja de lo que se esta diciendo, es que no os interesa lo que oís. Si estéis interesados, no estáis distraídos,

-Creéis que deberíais interesaros por un cuadro, una idea, una conferencia, pero vuestro interés no está en ello; de ahí que la mente se desvíe en todas direcciones. ¿Por qué no habríais de reconocer que no estáis interesados, dejando que la mente divague? Cuando no estáis interesados, es desperdiciar esfuerzo el fijar la mente, lo cual no hace más que engendrar conflicto entre lo que creéis que deberíais ser, y lo actual.

-Cuando la mente sigue y comprende todo pensamiento, no hay distracción; y entonces ella está quieta.





"La acumulación de experiencia que se almacena en el cerebro como memoria, es el conocimiento, el pasado, y la reacción a esa memoria es el pensar."

Comentarios

  1. Al respecto considera lo que dijo Óscar Wilde:

    La distracción del espíritu es el crimen fundamental.  La atención extrema revela el acuerdo perfecto entre todos los acontecimientos de una vida, en un plano mas vasto, el acuerdo perfecto entre todos los elementos y todos los movimientos de la Creación, la armonía de todas las cosas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La impermanencia, por Sogyal Rimpoche

Citado de: Sogyal Rimpoche, "El libro tibetano de la vida y la muerte"

La impermanencia Para empezar a privar a la muerte de su mayor ventaja sobre nosotros, adoptemos una actitud del todo opuesta a la común; privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbrémonos a ella; no tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte. No sabemos dónde nos espera la muerte: así pues, esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la libertad. El hombre que ha aprendido a morir ha desaprendido a ser esclavo.
Montaigne ¿Por qué exactamente nos asusta tanto la muerte que nos negamos en redondo a contemplarla? Dentro de nosotros, en lo más hondo, sabemos que no podremos evitar eternamente enfrentarnos a la muerte. Cuanto más tardamos en afrontar la muerte, cuanto más la borramos de nuestros pensamientos, mayores son el miedo y la inseguridad que se acumulan. La muerte es un enorme misterio, pero de el…